jueves, 23 de septiembre de 2010


TEMPRANO PARA DESAYUNAR

cuelgan  del  vidrio de un colectivo
nuestras  vertebras  por las avenidas
queriéndonos en las horas pico
riéndonos de la herejía de la felicidad.
con el frio de julio convirtiendo los besos
y las palabras en humo
con las manos en los bolsillos
yendo a desayunar a algún bar
que tenga facturas recién hechas
y las primeras medialunas
siempre están en las terminales.   

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