lunes, 11 de junio de 2012


LA CHICA DEL PEAJE

la chica del peaje lee una revista, la inmensa noche 
cubre  su cabina pegada a otras cabinas
formando una hilera de lucecitas en el vasto
horizonte que atraviesa la ruta. en ese inhóspito rincón
de recaudación la chica del peaje mira fotos
de protagonistas en islas caras; en el pequeño
habitáculo pasea las paginas sin orden cronológico
espera que desde el negro paisaje, un automovilista 
soñador y romántico la saque del tedio.
que del  brazo aparezca un ramo de flores
y no pesos y monedas.  tiene todo pensado
se sacaría la gorra y soltaría su pelo revoloteando
la cabeza para atrás,  así su caballera existiría
de una vez y para siempre. el auto en marcha
arrancaría quemando llantas, dejaría una marca
eterna en el piso, y a toda velocidad ingresaría
en la primer ciudad con playa, hasta lo más cerca
del  mar, tanto que hasta las ruedas quedarían
trabadas en la arena, tibias gotas sobre 
la carrocería y el ruido del parabrisas
completaría la escena  con un gran beso frente a un amanecer
luego de un largo viaje. la chica del peaje
suspira y mantiene la esperanza que algún día
algo de eso suceda, luego de varias horas
con la claridad, un renault  9  frena,  se abre
la ventanilla paga la chica del peaje devuelve
unas monedas, levanta la barrera y observa
como la luz se pierde por la ruta, el viento
sopla con furia y desabriga todo el paisaje
construye el único ruido de la ruta nacional.

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